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Tonino Valiente

 

Lo cierto es que lo mío no es escribir, sino cocinar. Cocinar sí que sé. Y juro que no es falta de humildad, créanme. La cocina es la pecera en la que nado desde los dieciséis años. Y si en todo este tiempo, y después de tantas collejas, no aprendí nada, apaguemos fuegos, campana, luces y vámonos.

Por suerte, tuve un buen puñado de maestros en todos estos años. Por ejemplo, aún hago los fondos como los aprendí en la Escuela Hoffman. O hasta el día de hoy, cuando pongo algunos platos en el pase, todavía veo a trasluz las huellas dactilares de Carles Gaig. Son señas de identidad imborrables, que ya son parte de mí. No dejan de ser algunos de mis tatuajes.

Pasó el tiempo y cambiaron los fogones. También cambió la geografía: de Barcelona a Huesca. Y después de tantos años de aprendizaje en cocinas ajenas, decidí que era el momento de apostar por un proyecto propio. Para mí llegó la hora de Tatau.

Tonino Valiente,

Cocinero.